Frío de vivir

Definitivamente, esto de los blogos ha mejorado mucho la calidad y variedad de mis lecturas. Aunque sigo fiándome de mi olfato, de mis filias y fobias y de las recomendaciones en vivo de unos pocos amigos, hay un puñado de gente que escribe por ahí (Peke, sin ir más lejos), a las que leo con cuidado cuando hablan de libros.
A veces, sin embargo, las pistas son falsas: alguien recomendó los cuentos de este Carlos Castán, que resultaron ser pesados, sombríos, trabajados a cincel y sinceramente repetitivos. Antes de hacerme con él, leí un cuento a prueba, que quizá por ser el más corto no me pareció mal. Pero el resto...Todo así:
"Si no somos lo bastante ilusos como para fantasear con la idea de futuro hemos de reconocer que la vida va siendo el regusto que deja la vida, o en todos caso ese tránsito implacable que sufren los recuerdos de dulces chocolatinas a montones de ceniza en el fondo del alma".
Seguro que para tomar cubatas el Castán éste es la alegría de la huerta. Pero, escribiendo, un puto cenizo.