La forma del agua

Un viejo y querido amigo (y el adjetivo viejo califica a la amistad, no a la persona) llevaba tiempo recomendándome las novelas de Andrea Camilleri y su Montalbano. Me ha prestado tres, y ésta es la primera que enganché, que resultó sere la primera de la serie. Y como me gusta desquitarme del mono de un atasco engullendo dos o tres libros seguidos, me zampé en dos sentadas esta Forma del agua, montada con diálogos picados, escenas que son casi secuencias (se ve que Camilleri ha enseñado teatro y cine), personajes no siempre densos pero siempre con sabor, pinceladas de tipismo siciliano, homenajes a Vázquez Montalbán y brindis gastronómicos, un fino sentido del humor y un ritmo endiablado.
Vamos, que no es Adios, muñeca, pero lo pasa uno tan ricamente.