En el borde del mundo

Estas Memorias del juez que procesó a Pinochet se leen de corrido y dejan un regusto amargo. Por un lado, las reflexiones de un funcionario probo que --como no cesa de repetir-- vivió muchos años ciego a las atrocidades de la dictadura militar. Por otro, el relato frio de esa misma atrocidad.
Estremece la trayectoria de un hombre acomodaticio que sin embargo no deja de esperar a hallarse un día en la situación que le permita seguir los dictados de su conciencia. A ese efecto, va dando pequeños pasos que relata con minucia, mientras pasa por alto los desiertos de indiferencia que los enmarcan.
Sobre todo, conmueve un ejercicio de una peculiar sinceridad al mostrar cómo se fueron cayendo, poco a poco, los velos que cegaban su mirada.