viernes, marzo 18, 2005

Mi vida perra



He disfrutado leyendo el libro de Almu.
      Lo primero, al releer algunas de las mejores páginas de AMQS o de Eva Braun (aunque faltan otras), rebosantes de esa capacidad suya para tirar de la sábana de los fantasmas agazapados tras nuestras rutinas. Claro que, para quien los haya leido, el libro no sorprende. Aunque tampoco --ni mucho menos-- defrauda.
       Lo segundo, porque ha conseguido escribir algo que es mucho más que una mera recopilación de textos de sus bitácoras.
        Lo tercero, por esa satisfacción íntima (o mezquina) que da el pensar: "Yo la conocí antes", y jugar a elucubrar si Armando será Pico y ¿Egoexmachina? (¿alguna pista?).

   Hay dos cosas o tres que me inquietaron, sin embargo:
       La primera, lo lejos que quedan de esas páginas los sucesos grandes. Siendo un diario, no hay ecos siquiera remotos de aquellos días de marzo, pese a que las fechas están ahí.
       La segunda, la portada. Porque, si ese no es Baldo ¿tampoco esos pies serán los de Almu? (manías de lector fetichista).
       La otra...uf, me inquietó demasiado como para ponerla aquí.
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